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El olvido o la gente de la tierra adentro

 CATALÀ

Diego y yo veníamos de Barcelona. Carretera C242 de Les Borges del Camp a la C12, habiendo pasado La Granadella. Diego, medio mareado, me pregunta – ¿Queda mucho de esta carretera?, ¿hay alguna recta? – Le respondo con un catalán occidental, no muy estándar, por cierto – curvas y contra-curvas, baches y charcos, cantos rodados y saltos bruscos. Ahora entramos en el PRIORAT y, despacio, llegaremos a LES GARRIGUES, tierra donde la riqueza material es líquido: vino del Priorat, aceite de Les Garrigues.

Han pasado más de 20 minutos desde la pregunta del Diego. Vemos las primeras casas de Juncosa, pero no entramos en el pueblo, damos una vuelta por fuera y así puede ver todo el contorno del pueblo. Casi en la mitad trayecto, un cruce de carreteras, una hacia Juncosa y la otra hacia l’Albagés, punto conocido como Els Magraners, hoy, la juventud le llama el triángulo. De frente, una pareja, un chiquillo y una chiquilla, los dos ya casi adolescentes, muy ajetreados en la hilera de zarzas llenas de moras maduras.

El chiquillo está recogiendo moras, la chiquilla, a su lado, le pregunta:

Ella – ¿Que haces?

Él – ¿Yo?, un racimo de moras, ¿no ves que estoy haciendo Racimos?, ¿qué quieres?

Ella – Mira, quien quiere lo que yo quiero, normalmente, no quiere lo que él quiere, y a mí me gustan aquellas personas que quieren lo que ellas quieren y no lo que les hacen querer.

Él – Co…, ¿pero tú qué quieres?

Ella – ¿Yo?, bien, quiero amar

Él – ¿Por qué?

Ella – Pues porque sí.

Él – Y, ¿por qué, sí?

Ella – Claro, amar, sin tapujos ni trampas, ni engaños ni condiciones. Amar con la nariz tapada, no sea que el olor me hiciera decidir. Con las orejas sordas, no fuera que el ruido me hiciera juzgar a las personas. Con los ojos cerrados, así no será su imagen la que me diga lo que tengo que hacer. Amar con el corazón en la mano, para compartir. Y todo, sin saber a quien, de quien, donde y de dónde.

Él – “¡Coi y recoi!”, no me llenes más la cabeza, ¿quieres o no quieres moras? dilo pronto que yo ya empiezo a …

Ella – ¡otra vez!, tú quieres que yo quiera y yo no quiero que tú quieras que yo quiera. Cuando se comparte, se da y se recibe, y no se hacen preguntas, quien recibe, recibe, y hace con lo que recibe aquello que le parece mejor.

Él – Mira, ya hace demasiado tiempo que charlamos, QUIERO Y NO QUIERO, (Quiero, en catalán “vull” y Hervir , “bull”) lo que tiene que hervir es la olla, ¿sabes lo qué te digo?, pues que ya me las como yo las moras, bueno, si no te sabe mal, claro está.

Dando patadas a los cantos rodados de la carretera, él, se va hacia el pueblo y ella se sienta en un poyo piedra poniéndose a leer. Más allá, a lo alto de la pista polivalente, hay una verja que separa el pequeño abismo de la carretera, es una pequeña entrada, dos niñas y una cantinela:

.- ¿Cómo te llamas?
–  Vacía nidos
.- ¿Cómo te encuentras?
–  Por las cuevas
.- ¿Cómo te sostienes?
– Por los dientes
.- Pues, tú y tu padre sois parientes
– Tú y tu madre todavía más.

Ya entrando en el pueblo, por la parte de la sala de baile, la chiquillada, niños y niñas, mezclados y de 10 a 14 años, juegan a la “pluca del dit del pot”. En la orilla de la carretera, dos abuelas y una joven pasean aprovechando la bonanza del día. Hablan de los remedios para el golpe de aire y como saber si la criatura que espera la joven será niño o niña: – “mira, tú tienes que saber en qué luna te has quedado preñada. Si ya has parido alguna vez, si te has quedado preñada en cuarto menguante, parto igual, y si te has quedado en cuarto creciente, parto diferente”, razonaba una de abuelas. La Quima pensaba en podar: a los árboles de hoja nueva lo tengo que hacer en luna vieja y a los árboles de hoja vieja lo tengo que hacer en luna nueva.

Diego me comenta: – “Tú siempre me has dicho que te considerabas un ser humano universal, que no creías en las fronteras ni en las individualidades. No creías en pertenecer a lugares o a personas. Siempre te he oído decir que no tendríamos que ligarnos a nada, puesto que si lo hiciéramos, no evolucionaríamos nunca, que seríamos esclavos de nosotros mismos”.

Tienes toda la razón, le respondo, pero tendrías que saber que yo no pertenezco al pueblo ni él me pertenece a mí, yo formo parte de este pueblo y él forma parte de mí, aunque haya alguien a quien no le acabe de gustar la idea.

Si, exclama Diego, pero estáis encerrados entre montañas, y tal como recuerdo de la película “PASEO POR El AMOR Y LA MUERTE” el mar es la libertad

¡Caramba! – exclamo yo, la libertad no es una cosa a conseguir, nace con nosotros y en nosotros, nadie te puede hacer esclavo, es uno mismo quién se esclaviza. De tanto en tanto, hago recordatorio de qué los seres humanos nos creamos la falsa necesidad de que deberíamos tener la suficiente libertad para poder escoger las esclavitudes que más nos gusten.

En estas tierras no hay gente esclava, ni esclavizada que mira el mar como camino para lograr la libertad, hay seres humanos que luchan para continuar libres, seres que, con el sudor de su frente,”DE LAS PIEDRAS, SACAN PANES”, gente de una tierra donde los cuencos naturales en las rocas sirven de aljibes que ayudan a calmar la sed, donde las abejas “primaveras” llenan los canutos de caña con miel amarilla o blanca y donde el oro tiene diferentes colores: verdes, blancos tornasolados, rojos diversos, todo una metamorfosis, lágrimas y sudor, vino, en el Priorat, y aceite en Les Garrigues.

Todo lo que tú quieras – murmura Diego – pero no lo acabo de entender, no entiendo que, con el clima que hay, tú quieras volver a vivir en el pueblo.

No tengo ninguna duda de que no lo entiendes, siempre he creído que aquello que no se ama, difícilmente se puede entender. Yo formo parte de esta tierra, de esta gente. Gente de una tierra donde no se pregunta un “POR QUÉ AMARLA”, tan sólo un “PARA QUÉ AMARLA”. Creo que ya sabes la respuesta: simplemente para amarla, y si la amamos, entendemos la razón por la cual queremos vivir aquí, ser parte inseparable de la tierra, del aire, de la naturaleza y de la poca agua que hay. Recuerda que, en el año 2012, escriví la frase “Juncosa en el medio del mundo y en el medio del corazón Juncosa”.

,- Buenas noches, Sinto

– Buenas noches, Diego

Sinto petit. 05/04/2012