Todo y Nada

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Carta a Julietta, 001 “Y me preguntaste”

CATALÀ

Me preguntaste: .- ¿Sirvo para algo? -. Ya sabes mi respuesta, “NO”. No sirves.

 Como todos los seres humanos, no eres ningún objeto al que poder utilizar, al que poner en un escaparate o en una vitrina para exponerte como trofeo y presumir de él, ni para adornarlo, ni para venerar, ni para sacar el polvo de vez en cuando, ni para sacarlo a pasear y que tome el sol.

Tampoco eres un juguete, ni un trozo de carne con agujeros, en los que, los hombres pueden pone … y evacuar.

Ni la señora, ni la criada, ni la prostituta de ningún “señor”, ni tampoco eres ninguna muñeca hinchable con la que, algunas personas, se desahogarían (dicen que sexualmente).

No eres nada de esto, y como no lo eres, no sirves para nada, sólo sirven los objetos, los seres humanos no se utilizan, no son objetos.

Sencillamente, eres un gran ser humano, que le sobresale la dulzura, la ternura, el amor, y eso no se utiliza, se comparte, tú lo haces. Eres de aquellos seres humanos que no te obligan a nada, que con su humanidad hace que deseemos hacerlo todo sin ninguna obligación ni mandato.

Sinto petit  14/09/2017, madrugada

A Julietta

Siempre he estado convencido de que venimos al mundo como seres libres, salvo de aquello a lo que estamos atados, si no queremos morir muy pronto, a comer, beber, orinar, defecar y, sobre todo a respirar, tal como me puntualizó un monje del Monasterio de Poblet – “Poco tiempo viviremos si no respiramos” – me aseguró.

Pues bien, si estamos pendientes de comer, de beber y de respirar, estamos pendientes del aire y su composición, del agua y su potabilidad, de las hortalizas, frutas, de las diferentes carnes, de la tierra y su precisa composición, etc. Estamos pendientes de que todo tenga las cualidades y propiedades adecuadas, teniendo en cuenta que todo esto que he relacionado, también debe contar con el aire, con el agua, con la tierra, en el caso de los vegetales y, en el caso los animales y la tierra, con todos elementos nombrados para los vegetales, y con ellos mismos, en el caso de los animales carnívoros. Por lo tanto, estamos pendientes de la actuación de los seres humanos sobre todo, que, al mismo tiempo, estos, necesitan todo lo mencionado.

Observo que nacemos con una libertad un poco extraña, llena de dependencias y obligaciones que en realidad no nos permite disfrutar de una vida en plena libertad. Lo que tiene de bueno, todo lo de la extraña libertad, es que es igual para todos, para todo el reino animal, todo el reino vegetal y todo el reino mineral. Con alguna cosa hay igualdad, no pierdo la esperanza de que esta igualdad sea en todos los ámbitos de nuestra actual y futura vida, diríamos adiós a muchas cosas negativas: enfermedades, guerras, odios, rencores…

Siempre los hay que quieren jugar, y juegan, a ser una especie de dioses titiriteros para poder mover los hilos de sus esclavos títeres, o sea, de la gran mayoría de humanidad y de personas que nada tienen de humanas. Estos titiriteros, creídos dioses, hace ya muchos y muchos años, idearon una serie de líneas a seguir para tener sometida de buen gusto al resto de población. Religiones, política, modas, falsas necesidades y toda una recua de maliciosas tramas que consiguen que sus esclavos títeres se arrodillen a una falsa evidencia y den gracias a sus titiriteros por dejarles ser sus títeres esclavos.

Te hacen sentir un donnadie, incapaz de hacer las cosas bien hechas, y sólo hacemos lo que nuestro titiritero particular nos dice y permite hacer, ya que si nos eclipsamos un pelo, aparte de ser castigados, llegaríamos a ser mucho menos que un no-res. Se lo inventan todo, nos hacen creer que el deporte es una dura competición extrema donde sólo quién es ganador tiene derecho a una vida diferente, esclavizada, pero diferente. y que mientras nos preocupamos de ser el mejor competidor, tenemos la mente ocupada en cosas nefastas, despreocupándonos de todo aquello que pueda destruirnos como seres humanos. Al deporte, también podemos sumar la moda, donde crean unos cánones de belleza, donde no la hay, intentando, además, convertirnos en objetos a los que unos dedican horas adornándolos y otros haciendo uso de ellos sin medida y para que les proporcionen todo aquello que quieren. Practican aquello de “divide y vencerás”, nos separan en grupos de hombres y mujeres, de “masculinista y feministas” de “machistas y de hembristas” provocando que discutamos, que nos violentemos (incluso diferencian la violencia del hombre hacia la mujer, llamándola de género, de la violencia de la mujer hacia el hombre, que según mucha gente ni existe, ya que si algún caso hay, siempre es culpa del hombre) que… cualquier cosa que nos convenza de que no podemos estar juntos. Sexualmente, o mejor dicho, para saber de qué manera y de quien obtenemos placer, sobre todo con nuestros órganos reproductores y evacuadores, nos etiquetan como tres grandes grupos, “Heterosexuales” “Homosexuales” y “Bisexuales ” y dentro de cada grupo nos subdividen, sobre todo en el de la Homosexualidad, hoy en día hay tantos subgrupos que ya no sabemos si obtienen placer entre ellos o entre quién o qué.

No, no venimos al mundo como seres libres, al menos de la forma en que entendemos el significado de la palabra libertad. Hay quien se preocupa de que, desde el primer segundo de nuestra vida, dejamos atrás aquella libertad de la cual somos merecedores, para ir añadiendo más esclavitudes a las que ser fieles, haciéndonos creer que es como ha de ser, que no hay otra, y como burros, o burras, de cuatro patas caemos.

Insisto, y no me cansaré de insistir, de que por nuestra propia voluntad, queremos tener la suficiente libertad para escoger las esclavitudes que más nos gusten.

“PERO NO, NO SERVIMOS PARAR NADA, NO SOMOS OBJETOS A LOS QUE USAR”

 

Sinto petit 06/10/2017, tarde