No volem soroll a Blanes. Per VIRIATO

20 minutos es Chueca Malasaña

Luchemos para que esto no suceda en Blanes.

 

Un descanso digno.

Redacto este escrito como queja ante la pasividad actual del Ayuntamiento de Tudela ante numerosos incumplimientos de bares y restaurantes a las ordenanzas municipales y en sus conocidas lagunas legales, donde se pueden quebrantar derechos fundamentales y constitucionales. Las denuncias a las que hago referencia están documentadas desde hace años por la Policía Municipal, Foral y empresas especialistas en el tema de ruidos, y tengo la sensación de que la Administración ampara más al que incumple las normas que al ciudadano que denuncia su incumplimiento, más aun si eres infractor amigo de la persona que aparentemente te puede amparar.
Los ciudadanos y familias nos encontramos indefensos ante actividades ruidosas, contaminantes, y más si hay menores de por medio, derechos que a nuestro Ayuntamiento no les afectan. Como puede regularse una actividad sin tener en cuenta la vida familiar, o no se sabe que un bebé debe dormir siesta y en la normalidad de su crecimiento el descanso nocturno debe ser temprano y en un entorno traquilo.
Un establecimiento puede cerrar a las 3.00 h. de la madrugada y a las 7.00 h. ya están limpiando para abrir, y esto es un horario diurno, vamos que abren 20 horas seguidas y tienen concedida licencia de actividad diurna, un after no abre tantas horas.
Hago peregrinaciones al Ayuntamiento para reclamar una solución ante este problema, más que demostrado, pero los propios funcionarios no saben o no están preparados para temas complejos. Planteo al futuro/a alcalde/sa de qué manera pueden exigir una mayor productividad y cualificación a cada puesto de funcionario, porque opino que el sistema no funciona, así lo avalan numerosos silencios administrativos que o no saben o no contestan. Animo al resto de perjudicados a denunciar, aunque muchos quieran que nos callemos. Lamentablemente, informo a los ciudadanos que a los partidos políticos este tema no les interesa, de estos temas no salen fotos para periódicos, vende más propiciar la fiesta, eso sí, lejos de sus casas.

Todos los establecimientos públicos están sujetos a una licencia que, según el tipo, les permite una u otra actividad estando ésta, a su vez sujeta a un horario de cierre determinado en función del tipo de actividad. Así, evidentemente, no tendrá el mismo tipo de licencia un disco bar, que una discoteca o que un bar normal al que no se le permite tener música. Hasta aquí todo esto es de cajón y conocido por todos. Para cada tipo de actividad se requiere cumplir unos requisitos determinados que son de sentido común, entre los que se encuentra, sin ir más lejos, el acondicionamiento acústico del local. Así, para un disco bar se exigirá un mayor aislamiento que a un bar normal, por no hablar de otro tipo de exigencias, lo que supone una mayor inversión para el empresario en el primero de los casos frente al segundo. En la práctica ocurre que bares que poseen una licencia de bar normal y que, por tanto, carecen de la licencia adecuada para funcionar como bar de copas o disco bar (es decir, no cumplen los requisitos) lo hacen como tal, con lo que ello conlleva, ocasionando molestias y extralimitándose en el horario permitido, con los consiguientes perjuicios tanto para el vecindario como para el resto de hosteleros (competencia desleal) que, como dice ´´Hostelero cabreado´´, sí que cumplen con la legalidad. Otro tipo de casos más sangrantes lo protagonizan los que, directamente, carecen de cualquier tipo de licencia.

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