Més contaminació acústica a Blanes. Per VIRIATO

Como Defenderse de la Contaminacion Acustica ( Ruido ).-

Para tratar de minimizar la tolerancia de los afectados causada por el desconocimiento, se identifican algunas de las vías que pueden utilizar los ciudadanos:
a) La vía administrativa y la posterior y casi ineludible contencioso-administrativa cuando, con toda probabilidad, su pasivo y tolerante Ayuntamiento con la actividad económica de bares y establecimientos similares de ocio no sea capaz de dar una respuesta satisfactoria en defensa de unos derechos constitucionales.
Es muy probable que en la vía administrativa el ciudadano no sólo no se sienta protegido, sino que incluso sea demonizado y se le quiera hacer pasar por ofensor; o se le ignore por la vía del silencio administrativo, lo que denota una mayor insensibilidad. Ante estas circunstancias no hay que desvanecer, y considerar que los derechos fundamentales constitucionales deben primar sobre cualquier otro derecho reconocido en las leyes. Cuando el establecimiento de ocio obtiene pingues beneficios a costa de la salud (de otro, claro está), y cuando el Ayuntamiento prioriza la actividad económica (en ocasiones de los amigos) sobre la salud y otros derechos fundamentales de los ciudadanos, estos deberían responder con mayor virulencia, que no es sinónimo de violencia.
Una trampa en este ámbito: las mediciones acústicas. Ciertamente que los poderes públicos no pueden actuar con discrecionalidad y deben hacerlo con datos y evidencias objetivas, pero que nadie se sorprenda si digo que en ocasiones las policías locales ponen ciertos impedimentos y trabas a las mediciones acústicas. Y posteriormente éstas se convierten en auténticos búnkeres para los abogados defensores de los ofensores (están en su obligación como letrados), haciendo el diagnóstico del problema (cualificación del personal que realiza la medición, calibración de los equipos, método de medición, ruido de fondo, etc.) más importante que la solución. Es como si la policía viera a dos individuos enfrascados en una pelea y esperara a su conclusión para, visto el resultado, determinar con exactitud y precisión si es lesión u homicidio.

b) La vía penal, a través del Art. 329 del Código Penal, que tipifica el delito de prevaricación medioambiental, así como a través del Art. 325 que tipifica el delito ecológico. Gracias a la Jurisprudencia y a que algunos propietarios de bares y similares y algunos alcaldes y concejales ya se la han llevado (la condena), los cargos municipales empiezan a estar preocupados por este tipo penal y empiezan a interesarse algo más por las cuestiones del ruido.
Por otra parte, tal vez algunos Magistrados hayan tenido problemas de insomnio causados por alguna discoteca cercana y hayan empezado a tener una mayor sensibilidad por el problema.
De hecho, muy recientemente con la STS Nº 713/2014 de 22 de octubre de 2014, Recurso 811/2014, en la que el ponente hace una buena síntesis de los criterios jurisprudenciales que se vienen aplicando y que se están consolidando desde el año 2003, año en el que se empezó a producir una inflexión respecto a los criterios anteriores, los ciudadanos encuentren un camino más allanado en defensa de sus derechos.
En la ya citada anteriormente Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, Sala de lo Civil y Penal en el Recurso 1/2014 confirma la condena por un delito contra el medio ambiente a los dos propietarios de un pub así como a dos alcaldes por un delito de prevaricación continuada, al no ejecutar la orden de cierre de un pub que por otra parte ya tenía dos antecedentes de cierres decretados por el Ayuntamiento. Finalmente tuvo que ser el Juzgado quien ordenara el cierre del pub. De aquí la afirmación del principio de que las administraciones públicas ayudaban o consentían.
Hay que señalar que la vía administrativa de los perjudicados por los ruidos del pub que no cumplía las medidas de insonorización y que no tenía licencia de actividad se iniciaron tan sólo diecisiete años antes: desolador. Consecuencia de ello los perjudicados presentaron lesiones por las que también fueron condenados los propietarios del pub. Después de tan sólo diecisiete años de pelea, extraño hubiera sido que no hubieran sufrido algún daño en la salud. Mientras tanto, los agresores, enriqueciéndose.
Bien es cierto, en honor a la verdad, que el proceso penal tuvo bastantes paralizaciones y retrasos por cuestiones de índole procesal y de aforamiento de los condenados. Resulta más esperpéntico: los alcaldes, procesados por hechos que están perjudicando la salud de sus vecinos de quienes cobran sus nóminas, recurren al aforamiento para ir dilatando el proceso judicial. Aunque no sea objeto de este artículo, sirva para reivindicar la necesidad urgente de modificar la normativa sobre aforamiento.
En todo caso hay que recordar que la vía penal siempre tiene un carácter “subsidiario” por aplicación del principio de intervención mínima de este ámbito del derecho. Pero es importante guardar y no perder ninguna de las denuncias que se hayan podido interponer en el Ayuntamiento frente a las agresiones por ruidos por si ésta vía fuera procedente.

c) La vía civil, mediante el uso de la acción de cesación de actividades molestas prevista en el Art. 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal.
Una cuestión que puede ser importante en esta lucha es tratar de evitar la individualidad; aunar esfuerzos de vecinos afectados no es sencillo, pero puede ayudar. El problema del ruido en muchas ocasiones afecta no sólo a una persona o a una familia, sino a varias familias o incluso a toda una comunidad de vecinos o barrio. La defensa en grupo de los derechos individuales puede ser un elemento importante. Los vecinos que tal vez no resulten “excesivamente” afectados deberían pensar que en cualquier momento, por el puro azar, les puede tocar a ellos más directamente.

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