Contaminació acústica a Blanes. Per VIRIATO

¡Cuidado con el Ruido!

La actuación de la administración pública en general, y la local en especial, frente a los atentados del ruido hace que en muchas ocasiones la protección legal sea meramente un voluntarismo garantista no dando cobertura operativa suficiente para proteger unos derechos constitucionales.
En muchos de los asuntos donde el ciudadano harto ya de la situación y normalmente cuando ésta resulta insoportable, tiene que acudir a la vía jurisdiccional incluso en muchos casos sin recursos económicos para hacer efectivo el derecho a la tutela judicial efectiva, podemos encontrar enfrente y como demandados a unos Ayuntamientos ineficaces (o peor aún, pasivos o condescendientes con los agresores) cuando tienen instrumentos de intervención que no utilizan.
Me viene a la memoria a propósito de la pasividad una reunión con ciertos responsables municipales en relación con las molestias que un bar estaba ocasionando a un colectivo de vecinos, en la que tuve que oír por boca de concejales que el establecimiento (¡pobrecito!) no era responsable de lo que hicieran los clientes. Pero olvidaron que el local era responsable de poner las medidas de insonorización adecuadas. O aquella otra donde el Intendente de una policía local señalaba que no era una medida adecuada sancionar de acuerdo con la ordenanza municipal porque los responsables de los ruidos eran insolventes y no iban a pagar la multa; ¿acaso las multas tiene finalidad recaudatoria? Si es así nada mejor que emplear todo el tiempo de los agentes en sancionar a todos los vehículos mal estacionados.
Y lamentablemente, llegados al punto de tener que recurrir a la tutela judicial efectiva, los ciudadanos que tienen la capacidad económica así como la tenacidad de acudir a ella, pueden presentar ya claras alteraciones de su salud, normalmente causado por el insomnio o por las alteraciones del sueño, que ha generado en algún tipo de patología nerviosa.
Otros muchos ciudadanos, los más, por diversos motivos, incluso el desconocimiento, llegan a convivir con su enfermedad al igual que lo hace un enfermo con insuficiencia renal que necesita someterse a diálisis cada cierto tiempo, o como lo hace un diabético que se acostumbra a las dosis de insulina.
Ciertamente no me gustaría tener que ponerme, a las 8:00 de la mañana, en manos de un cirujano que llevara varias noches sin poder conciliar el sueño por culpa del pub de debajo de su domicilio sin la insonorización adecuada.
Desde aquí animo a todos los ciudadanos que padecen problemas de ruido a que hagan frente a su enfermedad que no se cura en el ámbito sanitario. La lucha contra ella, al igual que ocurre con la lucha contra el cáncer por ejemplo, no es sencilla, y probablemente se tenga enfrente a una administración municipal insensible y más difícil de combatir y doblegar que un carcinógeno.
Como muestra se puede ver el relato de hechos de la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, Sala de lo Civil y Penal, de 15 de mayo de 2014 a propósito de unos hechos acontecidos en la población de Pliego (Murcia) con un pub y que llevó a la condena no sólo de los propietarios del mismo, sino también a la de dos alcaldes. Y si se quiere ver de lo que es capaz (o incapaz) de hacer (o de no hacer) una administración local (Ayuntamiento de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife), véase también la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias de Santa Cruz de Tenerife, Sala de lo Contencioso-administrativo, Sentencia 118/2014 de 3 de junio de 2014, Recurso 168/2013.
Ningún ciudadano debería pasar por el calvario por el que pasaron los afectados; ninguna condena penal y ninguna indemnización puede compensar el sufrimiento cuando éste podría haberse evitado.

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