Seeds and sovereignty

Some days ago I was invited to participate in a seminar organised by the Xarxa de Consum Solidari and other civil society organisations linked to the food sovereignty and the agroecological movement in Catalonia. The seminar posed a very interesting question, that forced me to think on seeds and GMOs beyond my “comfort zone”: how a food sovereignty agenda should be included in the new Catalan constitution?

In the midst of a very hectic political moment in Catalonia, the political agenda for 2017 includes, in principle, the start of a constituent process to create new political and social models. Many questions remain unanswered. To what extent this constitutes a real opportunity for a grass-root movement to get involved and participate to guarantee deep social change is still to be seen. In despite of all these doubts, I thought it was for sure appealing to engage in a dialogue exercise for enhancing the imagination and discussion of the practical implications of a food sovereignty agenda.

In order to answer this challenge, the seminar counted with the participation of several social movements campaigning for food sovereignty and the right to food, politicians and lawyers that have actively participated in the discussions of constituent processes which included food sovereignty in other countries, and also representatives of different political parties and movements.

In particular, I participated in a round-table on how essential aspects of food sovereignty – such as the right to food or the access to seeds, land and water – can be part of a new constitution. The experience in Ecuador, shared by Alberto Acosta and Mario Aparicio, was very inspiring, arguing in favor of focusing not only on the proposals and contents (articulated as “spaces of possibilities”) but also on the processes themselves. I presented my talk on seeds and GMOs jointly with Ester Cases from Refardes, a project aiming at the conservation of the cultivated agrobiodiversity in Catalonia. I did a short introduction explaining the situation to the access to heirloom seeds globally and in particular in Catalonia while Ester focused on the legal aspects and concrete proposals made by Red de Semillas.

Although the public was rather scarce, the open discussion was focused on the possibilities of  both implementing a local policy based on our own food sovereignty, and accessing seeds based on the peasants’ rights. This led to acknowledge some of the opportunities and challenges of having a commons framework in the midst of the global international trade flows. Is it possible to be sovereign while being immersed in a capitalist economy? What kind of realistic proposals can we make? Which are our degrees of freedom? What is the role of the social movements?

Although the challenges are huge, to participate in this open discussion was really interesting for me, and also it was an opportunity to let the dreams flow and reflect on what kind of society -and consequently what kind of agri-food system- we want for the future.

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COPMOP8 in Cancun

On Sunday, the 13th meeting of the Conference of the Parties (COP 13) to the Convention on Biological Diversity, COP-MOP8 of the Cartagena Protocol and COP-MOP2 of the Nagoya Protocol began in Cancun. Fern and I are attending the meetings and participating in some of the sessions that take place in parallel to the negotiations. Here are some of the first impressions.

El domingo empezó en Cancún la 13ª reunión de la conferencia de las partes (COP 13) de la Convención de Diversidad Biológica, la COP-MOP8 del Protocolo de Cartagena y la COP-MOP2 del Protocolo de Nagoya. Fern y yo estamos asistiendo a las reuniones y participando en algunos de los actos que se realizan en paralelo a las negociaciones. Aquí podéis ver algunas de las primeras impresiones.

Derechos de propiedad intelectual sobre la biodiversidad cultivada

El pasado viernes asistí a unas jornadas técnicas organizadas por el Departament d’Agricultura de la Generalitat de Catalunya con la colaboración de l’Era y Red de Semillas Cultivando e Intercambiando sobre los derechos de propiedad intelectual sobre la biodiversidad cultivada.

Las jornadas trataron sobre los derechos de obtentor, patentes y derechos de propiedad intelectual en las semillas, y las repercusiones que tienen la implementación de los marcos regulatorios y la gestión que se hace de estos mecanismos para la conservación de semilllas de variedades tradicionales. El acto contó con una participación muy activa de personas vinculadas a bancos de semillas de Cataluña, agricultores/as, personas que trabajan en la administración e investigadores/as.

En su intervención, María Carrascosa, de la Red Andaluza de Semillas y la Red de Semillas Cultivando e Intercambiando presentó el Manifiesto por el derecho de los agricultores y agricultoras a vender sus propias semillas de variedades tradicionales que se publicó con motivo de la 5ª Semana Estatal por la Biodiversidad Agrícola en 2015.

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Manifiesto por el derecho de los agricultores y agricultoras a vender sus propias semillas de variedades tradicionales

En el contexto de una agricultura campesina diversificada y desde la perspectiva agroecológica, la gestión de la biodiversidad agrícola es clave para mantener la sostenibilidad de las explotaciones familiares y conseguir la soberanía alimentaria. Así, las variedades tradicionales1 y semillas libres2 permiten a las fincas agrarias reforzar su resiliencia a las perturbaciones exteriores, los cambios climáticos, ambientales o las crisis de mercado; aumentar la estabilidad del agrosistema; y reducir el grado de dependencia del complejo agroindustrial de producción de semillas y agroquímicos.

Las variedades tradicionales muestran una mayor adaptación a las condiciones de cultivo de la agricultura ecológica y campesina, ya que han sido seleccionadas en el contexto de una agricultura con bajo aporte de insumos externos, buscando su adaptación a las condiciones edafoclimáticas y de patógenos locales. No se han seleccionado buscando la productividad, como las semillas industriales, sino los usos y cualidades específicas que, por un lado, se ajusten a las exigencias del agrosistema y, por el otro, diversifiquen la base alimentaria de la sociedad tradicional. Son una herencia cultural de gran importancia que no debe desaparecer, al igual que las culturas y saberes tradicionales a las que van ligadas, ya que son fruto de una coevolución con la naturaleza. Las variedades tradicionales permiten a los agricultores y agricultoras recuperar el control sobre sus cultivos.

Los agricultores, agricultoras y redes de semillas participan activamente en su conservación, intercambio y uso en sus fincas, en la recuperación y difusión de los conocimientos campesinos sobre prácticas culturales y el manejo de agroecosistemas tradicionales, que representan un patrimonio irreemplazable y que irremisiblemente se está perdiendo en la actualidad. De igual modo las personas consumidoras participan, de forma activa, en muchos de los procesos a nivel local y territorial ligados a la recuperación de variedades locales3.

El contexto legislativo

A nivel internacional, la FAO, junto con los gobiernos de más de 130 países, puso en marcha en 2004 el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA) que, en su artículo 9, defiende el Derecho de los agricultores a producir y vender sus propias semillas. En 2006, en el Estado español, se aprobó la Ley 30/2006 de semillas y plantas de vivero, que está vigente en la actualidad. Esta ley incorporó elementos del Tratado, abre las puertas a una regulación específica sobre el uso de los recursos fitogenéticos para su conservación in situ, por parte de agricultores y agricultoras. Además insta a las Administraciones Públicas a establecer mecanismos que:

  • faciliten la conservación, utilización y comercialización de las semillas cultivadas en sus fincas;

  • la protección de los conocimientos tradicionales;

  • y su participación en la adopción de decisiones sobre asuntos relativos a las variedades tradicionales y reparto de beneficios derivados del uso de los recursos fitogenéticos.

Lamentablemente, desde 2006 el Gobierno español no ha desarrollado ningún Reglamento técnico específico sobre recursos fitogenéticos que desarrolle estas cuestiones tan fundamentales para su uso sostenible y el respeto de los derechos de las comunidades campesinas. Esto viene impidiendo que las variedades locales estén presentes en los nuestros campos, y que los agricultores, especialmente los ecológicos, las puedan incorporar en sus ciclo productivo, lo que colabora al incesante incremento de la erosión genética de este material.

En mayo de 2013 la Comisión Europea presentó la Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la producción y comercialización de los materiales de reproducción vegetal (Reglamento sobre materiales de reproducción vegetal – MRV) 4. Tras dos años de intenso trabajo de seguimiento por parte de redes de semillas y otros colectivos de diferentes países de Europa, en marzo de 2015 la Comisión Europea retiró la propuesta. Actualmente, todo apunta a que no se va a retomar en los años que le restan a este organismo europeo..

Las organizaciones que fomentamos el intercambio y venta de variedades locales como herramienta para su reintroducción en el sistema agroalimentario cuestionamos la utilidad de la normativa de semillas vigente. Nuestra preocupación se debe, entre otras cosas, al incremento de la pérdida de biodiversidad agrícola y a las restricciones impuestas a los propios agricultores y agricultoras, a usar y vender sus semillas de variedades locales. En el caso del Estado español, las diferentes trasposiciones han ido encaminadas a proteger el mercado de semillas y la apropiación privada de la biodiversidad cultivada, en detrimento de la conservación del patrimonio genético agrícola común; y a establecer trabas a las iniciativas de uso e intercambio de variedades en peligro de erosión genética, en vez de facilitar su cultivo a través un marco normativo más amable. Además, no debemos olvidar que el Estado español es el único en la Unión Europea que cultiva transgénicos a escala comercial, lo que compromete la gestión dinámica y sostenible de las variedades locales y su propia integridad. En este sentido exigimos la puesta en marcha instrumentos jurídicos para llegar a una agricultura, ganadería, transformación, distribución y consumo libre de transgénicos.

Propuestas y peticiones

Desde la Campaña “Cultiva diversidad. Siembra tus derechos” instamos al Gobierno Español a poner en marcha las políticas necesarias para hacer efectivos los Derechos de los agricultores y agricultoras a conservar, utilizar y comercializar variedades tradicionales. Estos recursos genéticos agrícolas deben poder formar parte de sus medios de vida.

Pretendemos inducir un cambio en normas jurídicas y en las políticas gubernamentales que consideramos injustas a la luz de los principios que rigen nuestra vida social, y con los fundamentos constitucionales del Estado democrático.

Por ello, promovemos y manifestamos nuestro apoyo firme a la autogestión de la producción y venta de semillas por parte de los propios agricultores y agricultoras y las iniciativas campesinas de producción artesanal como un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido con el propósito de ocasionar el cambio en la legislación y la actuación del gobierno. Actuando de este modo apelamos al sentido de justicia social y ambiental, y declaramos que, según nuestra opinión, los principios de la cooperación social entre personas que hacen posible el pleno derecho a la alimentación no están siendo respetados. Las variedades tradicionales son un recurso esencial para obtener alimentos sanos, respetando el ambiente mediante el uso correcto de los recursos naturales, potenciando la cultura rural, los valores éticos y la calidad de vida, por lo que es imprescindible devolver estas variedades a los campos de las personas productoras y a los platos de las consumidoras.

Pedimos que se defienda el conocimiento campesino, y muy especialmente el relacionado con el uso sostenible de biodiversidad agrícola. Estos saberes son indispensable para evitar la degradación de la cultura local en sus aspectos productivos, culinarios y gastronómicos, de usos de la tierra y de conformación de paisajes. Por eso solicitamos que en el Inventario Nacional de los Conocimientos Tradicionales que elabora el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), que se ha circunscrito a las plantas silvestres, se incluyan las cultivadas.

Además, instamos al Gobierno español a que desarrolle mecanismos políticos, administrativos y legales que apoyen la gestión dinámica de las variedades locales en el marco de una agricultura campesina. En particular:

  • El respeto la venta directa de sus semillas por parte de agricultores y agricultoras como complemento de su actividad. Esta actividad debe quedar fuera del ámbito de aplicación de la legislación de semillas y debe estar exenta de las mismas exigencias que el resto de operadores.

  • Las microempresas artesanales que producen y comercializan semillas de variedades locales necesitan reglas adaptadas a su actividad, completamente diferente a la que realizan las grandes empresas de semillas de producciones deslocalizadas y distribución kilométrica.

  • Es necesario fomentar el uso de variedades locales a través de nuevos marcos normativos que posibiliten la comercialización de sus semillas, reconociendo su heterogeneidad y capacidad de adaptación como características positivas y de necesaria valorización. Así mismo, deben crearse mecanismos que agilicen la utilización de estas variedades en la agricultura ecológica, siendo éste tipo de producción un espacio inmejorable para su utilización.

  • Las personas productoras y consumidoras deben tener la posibilidad de elegir los alimentos que consumen y las plantas que cultivan. Demandamos transparencia en los métodos de selección utilizados para generar las variedades y la propiedad intelectual que gestiona su uso. Esta información debe constar obligatoriamente en el etiquetado.

Fuente: http://fundacionhuerquehue.cl

Fuente: http://fundacionhuerquehue.cl

 

Promotores de la Campaña

Red estatal de Semillas “Resembrando e Intercambiando” (Coordinadora estatal que aglutina a las siguientes entidades: Centro Zahoz (junto con sus entidades Red de Guardianes de Semillas y la Asociación para el Desarrollo y Estudio de la Agroecología) (Castilla León), CIFAES-Universidad Paulo Freire Tierra de Campos (Castilla León), Xarxa Catalana de Graners (Catalunya), Gaiadea – Les Refardes (Catalunya), Esporus – L´Era (Catalunya), Ecollavors (Catalunya), Triticatum (Catalunya), Llavors d´Ací (Pais Valencià), Asociación Albar (Pais Valencià), Associació de Varietats Locals de les Illes Balears (Illes Balears), Asociación APAEM – Banc de Llavors de Menorca (Illes Balears), Red de Semillas de La Rioja (La Rioja), Red Extremeña de Semillas (Extremadura), Red Canaria de Semillas (Canarias), Red de Semillas de Cantabria (Cantabria), Red de Semillas de La Palma (Canarias), Red de Semillas de Gran Canaria (Canarias), Rede Sementes Galega (Galiza), Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad” (Andalucía), Red de Semillas de Aragón (Aragón), Nafarroako Hazien Sarea – Red de Semillas de Navarra (Navarra), Red Murciana de Semillas (Región de Murcia), Red de Agroecología y Ecodesarrollo de la Región de Murcia (Región de Murcia), Biltar (Asturias) y Euskal Erico Hazien Sarea – Red de Semillas de Euskadi (Euskadi).

1 Son variedades originadas por un proceso de mejora que han practicado los agricultores y agricultoras a través de métodos tradicionales desde los orígenes de la agricultura hasta nuestros días. Gracias a este proceso continuo de mejora, estas variedades de cultivo están adaptadas a las actuales condiciones locales de clima y suelo y presentan resistencias frente a plagas, enfermedades y condiciones edafoclimáticas difíciles. Además permiten la autogestión de la producción, ya que agricultores y agricultoras ganan independencia y autonomía al poder seleccionar sus propias semillas e ir adaptándolas a sus necesidades, sin tener que comprarlas anualmente. Estas variedades están presentes en la cultura y gastronomía campesina y tradicional ya que desde hace miles de años forman parte de los hábitos de alimentación de los lugares donde se cultivan (RAS 2011a).

2 Son variedades de cultivo que aglutinan las variedades de dominio público, variedades locales / tradicionales y variedades comerciales descatalogadas, todas ellas de polinización abierta obtenidas a través de método de mejora convencional (RAS 2011a).

3 En el presente texto se recogerán las menciones “locales, antiguas, autóctonas, campesinas y del país”, para citar a las variedades tradicionales.

4 Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la producción y comercialización de los materiales de reproducción vegetal (Reglamento sobre materiales de reproducción vegetal). 06-05-2013. COM (2013) 262 final – 2013/0137 (COD). En línea: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:2013:0262:FIN:ES:PDF

 

 

 

Strategies for keeping feed free from GMOs

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Last week Amaranta and I attended a roundtable and a thematic workshop on GM-free feedstuff for organic and non-GM sectors organised by IFOAM EU in Ulm, Germany. The events gathered key stakeholders along the organic and GM-free feed value chain, from farmers to retailers, but also taking into account certifiers, researchers, policy-makers and advisors or consumers’ associations with the objective to find strategies for increasing the availability of GM-free feed in Europe. The activities are part of the project Keeping GMOs out of food coordinated by IFOAM EU aiming to strengthen the capacity of organic and conventional sectors in Europe to stay GMO-free.

Europe is highly dependent on inputs from third countries for fulfilling the internal demand for feedstock, a problem which is aggravated in the organic sector. In this sense, major changes in production are required (including the introduction or re-introduction of alternative and/or traditional protein sources and/or the reduction of livestock). In this context, I did a presentation on the situation in Spain, which is highly aggravated by the very difficult coexistence between GM and non-GM maize, which is almost impossible for organic maize in the GM maize producing areas (e.g. Catalonia and Aragon) (Binimelis, 2009). Besides the consequences for food sovereignty, the environmental impacts connected to the importation of millions of tonnes of soy and maize (among other crops) are also high, especially since agriculture – and the transport of commodities worldwide – is a key source of greenhouse emissions and a depletion of energy resources.

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I found it a very interesting and strategic initative to bring together stakeholders from both the organic and conventional production systems in order to share their main challenges for the production of GM free feed, but also for defining common strategies to face common problems, to increase availability of GM-free feed and to better communicate to the consumer which are the systems (and the values associated to them) that he or she is contributing to when choosing a product at the shop shelves. We had very interesting debates on aspects such as the pros and cons of establishing GMO-free labels (as exist in many European countries like France or Germany not only for the GM products themselves but also for the animal derivatives (e.g. eggs or milk) from animals fed with GMOs), and the possibility to harmonise the standards of the different national labels. Can the organic and conventional sector agree on a common strategy on labeling taking into account that the organic production is not using GMOs by definition? Would such a label induce the consumer to think that conventional products labelled as non-GM do not contain GMOs but organic products do?

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We also had enlightening discussions on the conventionalisation of organic agriculture and the risks this poses for losing the essence of its character by leaving aside values such as simplicity, localising production in both spacial and social terms, trust or transparency.

Divide y vencerás: Reflexiones sobre la nueva Directiva Europea sobre OMGs

Photo author: lewishamdreamer - CC license

Photo author: lewishamdreamer – CC license

La semana pasada saltó a los medios de comunicación la noticia de que Escocia está a punto de prohibir los Organismos Modificados Genéticamente (OMGs). Esta prohibición, si acaba materializándose, sería la primera que se realiza después de la entrada en vigor de la nueva legislación europea en materia de transgénicos, el pasado mes de Abril de 2015. Hemos considerado oportuno hacer un repaso de los principales cambios legislativos y algunas reflexiones y apuntes generales sobre las implicaciones que podría tener la nueva directiva.

Los antecedentes del cambio legislativo nos remontan a una situación institucional Europea en la que se reflejaba una dilatada controversia social que estas biotecnologías generan. Durante muchos años, los Estados Miembro han mantenido opiniones antagónicas sobre el cultivo de los OMGs en sus territorios nacionales. Por ejemplo Austria, Hungría, Grecia, Luxemburgo, Alemania y Francia han utilizado todos una cláusula existente en la legislación anterior para implementar prohibiciones nacionales sobre el cultivo y la comercialización de los OMGs (aunque Alemania autorizó la comercialización de una patata transgénica para usos industriales que fue retirada poco después). A su vez, países como el Estado español (el país con más hectáreas cultivadas de OMGs en Europa, con diferencia), República Checa, Eslovaquia, Portugal, Rumanía y Polonia han apostado por el uso de estas biotecnologías y en sus territorios se cultivan y se comercializan estos cultivos. Ante el intenso debate y la polarización de los Estados Miembros, el cambio de legislación vino motivado para dar salida, de alguna forma, al atolladero legal en que se encontraba el conjunto de países de la UE, en el que las aprobaciones de transgénicos a nivel Europeo eran continuamente cuestionadas y no contaban con el apoyo de algunos de los Estados Miembros.

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A continuación destacamos los principales aspectos de la nueva directiva y los cambios que ha conllevado:

  • Hay que puntualizar que la nueva legislación sólo afecta al cultivo de OMGs, no a su importación o a sus movimientos dentro de la Unión Europea, aunque ya hay un borrador de una directiva europea sobre importaciones paralela a la de cultivo en circulación. Esto significa que la nueva Directiva tampoco afecta a los campos experimentales o a utilización confinada de OMGs.
  • La nueva directiva permite a los estados prohibir o, mejor dicho, restringir lo que denominan un ‘evento’ (es decir, la modificación genética concreta para la que se busca la aprobación) amparándose, entre otros aspectos, en criterios socio-económicos para proteger los productos no-OMG (e.g porque chocan con sus objetivos en materia de política agraria o ambiental, etc…). Es importante destacar que, bajo la anterior legislación, no era posible utilizar este tipo de criterios para justificar una prohibición.
  • La directiva establece un procedimiento con dos pasos: en un primer momento, un estado puede solicitar ante la Comisión ser excluido del ámbito de aplicación de la autorización. En caso de que el solicitante de los permisos para la venta de la modificación o ‘evento’ (por ejemplo, una empresa de biotecnología) no lo acepte, el estado en cuestión deberá justificar su solicitud de ser excluido basándose en los motivos descritos anteriormente siempre y cuando sea de forma “razonada, proporcional y no discriminatoria”.
  • El Parlamento Europeo veía la nueva directiva como una oportunidad para establecer medidas de coexistencia obligatorias (entre cultivos transgénicos y no transgénicos) para los países adoptantes de OMGs. Sin embargo, esta propuesta fue finalmente desestimada y la directiva sólo menciona vagamente que se deberán establecer ciertas medidas de coexistencia – no se establecen cuáles – en las áreas fronterizas entre un país dónde esté autorizado el cultivo y el país o entre países vecinos en donde su cultivo esté restringido o prohibido.
  • Este procedimiento sólo puede iniciarse una vez el ‘evento’ ha sido evaluado positivamente siguiendo la evaluación de riesgo habitual en la UE que es estrictamente restringida a aspectos cuantificables del ‘riesgo’ y que es la única evaluación considerada como propiamente “científica”. Como esta aproximación excluye e ignora todo lo relativo a las dimensiones sociales, políticas y éticas de los cultivos transgénicos, éstas son consideradas como “otros aspectos a tener en cuenta”, pero quedan, en realidad, al margen de la evaluación formal a nivel europeo.

La principal implicación de este cambio legislativo es que mientras que hay países que se acogerán a la prohibición, todo apunta a que seguramente se acelerarán los procesos de adopción en otros, como el Estado español, polarizando aún más el mapa de cultivo de OMGs en Europa, particularizando y dividiendo la toma de decisiones sobre la implantación de los cultivos OMGs en Europa y debilitando así cualquier iniciativa colectiva de afrontar políticamente, más allá del ámbito de los estados-nación, una de las grandes controversias tecnocientíficas de este siglo.

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Además, el marco legal que establece la directiva es poco robusto, y quedan muchas incógnitas en relación a las implicaciones prácticas de su implementación: ¿Podrán las empresas biotecnológicas demandar a un Estado Miembro (o a una región concreta, como en el caso de Escocia) que quiera prohibir el cultivo de un evento MG, por ejemplo, con el beneplácito de la OMC? ¿Podrá una región hacer frente a una demanda judicial por parte de una empresa biotecnológica si persiste en su voluntad de prohibición? ¿Qué papel podrían jugar los tribunales de arbitraje que se están negociando en el Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión, conocido en inglés como TTIP, cuando no exista acuerdo entre el país o la región que quiera restringir o prohibir un OMGs y la empresa que solicita su autorización?

Finalmente, tampoco queda claro qué justificaciones -y qué tipos de conocimiento y evidencias- serán consideradas como relevantes, válidas y suficientes para respaldar una prohibición cuando existen tan pocos datos empíricos sobre las consecuencias sociales y económicas de los OMGs, especialmente en los países del llamado Norte Global. En este sentido, una vez más, nos parece conveniente resaltar la importancia de lo que el proyecto Agri/Cultures trata de hacer, es decir, de generar y visualizar conocimiento empírico útil y relevante socialmente, que permita la evaluación de aspectos socio-económicos y éticos de los OMGs con el objetivo de avanzar hacia una toma de decisiones más robusta, más inclusiva, más responsable, más holística, más democrática y sobretodo que incorpore las preocupaciones socio-ecológicas manifestadas por amplios sectores de las sociedad.