‘The social and political life of seeds’ at the AIBR Conference

Last week, Amaranta and I attended the AIBR Conference in Barcelona. AIBR stands for the Network of Iberoamerican Anthropologists, an international organisation of Spanish, Latin American and Portuguese anthropologists.

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On Tuesday 6th of September was the opening session of the conference, with an excellent presentation by the Colombian anthropologist Arturo Escobar. He is one of the most important Latin American anthropologists, with extensive work on political ecology, social movements and post-development studies. His talk introduced aspects such as the ethnic-territorial struggles in Latin America being ontological struggles for building a world in which all worlds have a place or the resurgence of the “commons” as a transitional discourse.

queremos un mundo donde quepan muchos mundos

After the opening, we presented in a panel titled “The social and political life of seeds“, coordinated by Susana Carro Ripalda and Marta Barba Gassó. In our presentation “Una perspectiva sistémica en la evaluación los OGMs: El viaje de una semilla de maíz transgénica“, we introduced the value of the systemic perspective for assessing GMOs using the multi-sited ethnography approach that we are implementing in Spain. This is also what we explained in our paper: Seeing GMOs from a Systems perspective. During the talk we also had the opportunity to present the cartographies of GM, chemically-intensive, certified organic and agroecological cartographies that we have recently developed using this approach.

During our session, other very interesting talks were presented, on topics like the cultural aspects of GM vs indigenous maize in Mexico, the story of how a tomato variety became a “traditional” seed in the Basque Country from a gender perspective, and the socio-cultural value of seed conservation in two study cases in Spain. All presentations shared the vision of seeds as entities that shape and are shaped, beyond their biological substrate, by the interests, values and visions that emerge in the contexts where they are developed and used. At the same time, seeds influence the discourses, practices, knowledges and skills of the other agents with whom they interact. The session was in fact very rich despite the fact that, as very often happens in academic conferences, there was too little time to discuss and share.

After the session ended, we discussed potential collaborations on this topic, which would give us the possibility to keep exploring these visions about seeds in the future.

Derechos de propiedad intelectual sobre la biodiversidad cultivada

El pasado viernes asistí a unas jornadas técnicas organizadas por el Departament d’Agricultura de la Generalitat de Catalunya con la colaboración de l’Era y Red de Semillas Cultivando e Intercambiando sobre los derechos de propiedad intelectual sobre la biodiversidad cultivada.

Las jornadas trataron sobre los derechos de obtentor, patentes y derechos de propiedad intelectual en las semillas, y las repercusiones que tienen la implementación de los marcos regulatorios y la gestión que se hace de estos mecanismos para la conservación de semilllas de variedades tradicionales. El acto contó con una participación muy activa de personas vinculadas a bancos de semillas de Cataluña, agricultores/as, personas que trabajan en la administración e investigadores/as.

En su intervención, María Carrascosa, de la Red Andaluza de Semillas y la Red de Semillas Cultivando e Intercambiando presentó el Manifiesto por el derecho de los agricultores y agricultoras a vender sus propias semillas de variedades tradicionales que se publicó con motivo de la 5ª Semana Estatal por la Biodiversidad Agrícola en 2015.

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Manifiesto por el derecho de los agricultores y agricultoras a vender sus propias semillas de variedades tradicionales

En el contexto de una agricultura campesina diversificada y desde la perspectiva agroecológica, la gestión de la biodiversidad agrícola es clave para mantener la sostenibilidad de las explotaciones familiares y conseguir la soberanía alimentaria. Así, las variedades tradicionales1 y semillas libres2 permiten a las fincas agrarias reforzar su resiliencia a las perturbaciones exteriores, los cambios climáticos, ambientales o las crisis de mercado; aumentar la estabilidad del agrosistema; y reducir el grado de dependencia del complejo agroindustrial de producción de semillas y agroquímicos.

Las variedades tradicionales muestran una mayor adaptación a las condiciones de cultivo de la agricultura ecológica y campesina, ya que han sido seleccionadas en el contexto de una agricultura con bajo aporte de insumos externos, buscando su adaptación a las condiciones edafoclimáticas y de patógenos locales. No se han seleccionado buscando la productividad, como las semillas industriales, sino los usos y cualidades específicas que, por un lado, se ajusten a las exigencias del agrosistema y, por el otro, diversifiquen la base alimentaria de la sociedad tradicional. Son una herencia cultural de gran importancia que no debe desaparecer, al igual que las culturas y saberes tradicionales a las que van ligadas, ya que son fruto de una coevolución con la naturaleza. Las variedades tradicionales permiten a los agricultores y agricultoras recuperar el control sobre sus cultivos.

Los agricultores, agricultoras y redes de semillas participan activamente en su conservación, intercambio y uso en sus fincas, en la recuperación y difusión de los conocimientos campesinos sobre prácticas culturales y el manejo de agroecosistemas tradicionales, que representan un patrimonio irreemplazable y que irremisiblemente se está perdiendo en la actualidad. De igual modo las personas consumidoras participan, de forma activa, en muchos de los procesos a nivel local y territorial ligados a la recuperación de variedades locales3.

El contexto legislativo

A nivel internacional, la FAO, junto con los gobiernos de más de 130 países, puso en marcha en 2004 el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA) que, en su artículo 9, defiende el Derecho de los agricultores a producir y vender sus propias semillas. En 2006, en el Estado español, se aprobó la Ley 30/2006 de semillas y plantas de vivero, que está vigente en la actualidad. Esta ley incorporó elementos del Tratado, abre las puertas a una regulación específica sobre el uso de los recursos fitogenéticos para su conservación in situ, por parte de agricultores y agricultoras. Además insta a las Administraciones Públicas a establecer mecanismos que:

  • faciliten la conservación, utilización y comercialización de las semillas cultivadas en sus fincas;

  • la protección de los conocimientos tradicionales;

  • y su participación en la adopción de decisiones sobre asuntos relativos a las variedades tradicionales y reparto de beneficios derivados del uso de los recursos fitogenéticos.

Lamentablemente, desde 2006 el Gobierno español no ha desarrollado ningún Reglamento técnico específico sobre recursos fitogenéticos que desarrolle estas cuestiones tan fundamentales para su uso sostenible y el respeto de los derechos de las comunidades campesinas. Esto viene impidiendo que las variedades locales estén presentes en los nuestros campos, y que los agricultores, especialmente los ecológicos, las puedan incorporar en sus ciclo productivo, lo que colabora al incesante incremento de la erosión genética de este material.

En mayo de 2013 la Comisión Europea presentó la Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la producción y comercialización de los materiales de reproducción vegetal (Reglamento sobre materiales de reproducción vegetal – MRV) 4. Tras dos años de intenso trabajo de seguimiento por parte de redes de semillas y otros colectivos de diferentes países de Europa, en marzo de 2015 la Comisión Europea retiró la propuesta. Actualmente, todo apunta a que no se va a retomar en los años que le restan a este organismo europeo..

Las organizaciones que fomentamos el intercambio y venta de variedades locales como herramienta para su reintroducción en el sistema agroalimentario cuestionamos la utilidad de la normativa de semillas vigente. Nuestra preocupación se debe, entre otras cosas, al incremento de la pérdida de biodiversidad agrícola y a las restricciones impuestas a los propios agricultores y agricultoras, a usar y vender sus semillas de variedades locales. En el caso del Estado español, las diferentes trasposiciones han ido encaminadas a proteger el mercado de semillas y la apropiación privada de la biodiversidad cultivada, en detrimento de la conservación del patrimonio genético agrícola común; y a establecer trabas a las iniciativas de uso e intercambio de variedades en peligro de erosión genética, en vez de facilitar su cultivo a través un marco normativo más amable. Además, no debemos olvidar que el Estado español es el único en la Unión Europea que cultiva transgénicos a escala comercial, lo que compromete la gestión dinámica y sostenible de las variedades locales y su propia integridad. En este sentido exigimos la puesta en marcha instrumentos jurídicos para llegar a una agricultura, ganadería, transformación, distribución y consumo libre de transgénicos.

Propuestas y peticiones

Desde la Campaña “Cultiva diversidad. Siembra tus derechos” instamos al Gobierno Español a poner en marcha las políticas necesarias para hacer efectivos los Derechos de los agricultores y agricultoras a conservar, utilizar y comercializar variedades tradicionales. Estos recursos genéticos agrícolas deben poder formar parte de sus medios de vida.

Pretendemos inducir un cambio en normas jurídicas y en las políticas gubernamentales que consideramos injustas a la luz de los principios que rigen nuestra vida social, y con los fundamentos constitucionales del Estado democrático.

Por ello, promovemos y manifestamos nuestro apoyo firme a la autogestión de la producción y venta de semillas por parte de los propios agricultores y agricultoras y las iniciativas campesinas de producción artesanal como un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido con el propósito de ocasionar el cambio en la legislación y la actuación del gobierno. Actuando de este modo apelamos al sentido de justicia social y ambiental, y declaramos que, según nuestra opinión, los principios de la cooperación social entre personas que hacen posible el pleno derecho a la alimentación no están siendo respetados. Las variedades tradicionales son un recurso esencial para obtener alimentos sanos, respetando el ambiente mediante el uso correcto de los recursos naturales, potenciando la cultura rural, los valores éticos y la calidad de vida, por lo que es imprescindible devolver estas variedades a los campos de las personas productoras y a los platos de las consumidoras.

Pedimos que se defienda el conocimiento campesino, y muy especialmente el relacionado con el uso sostenible de biodiversidad agrícola. Estos saberes son indispensable para evitar la degradación de la cultura local en sus aspectos productivos, culinarios y gastronómicos, de usos de la tierra y de conformación de paisajes. Por eso solicitamos que en el Inventario Nacional de los Conocimientos Tradicionales que elabora el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), que se ha circunscrito a las plantas silvestres, se incluyan las cultivadas.

Además, instamos al Gobierno español a que desarrolle mecanismos políticos, administrativos y legales que apoyen la gestión dinámica de las variedades locales en el marco de una agricultura campesina. En particular:

  • El respeto la venta directa de sus semillas por parte de agricultores y agricultoras como complemento de su actividad. Esta actividad debe quedar fuera del ámbito de aplicación de la legislación de semillas y debe estar exenta de las mismas exigencias que el resto de operadores.

  • Las microempresas artesanales que producen y comercializan semillas de variedades locales necesitan reglas adaptadas a su actividad, completamente diferente a la que realizan las grandes empresas de semillas de producciones deslocalizadas y distribución kilométrica.

  • Es necesario fomentar el uso de variedades locales a través de nuevos marcos normativos que posibiliten la comercialización de sus semillas, reconociendo su heterogeneidad y capacidad de adaptación como características positivas y de necesaria valorización. Así mismo, deben crearse mecanismos que agilicen la utilización de estas variedades en la agricultura ecológica, siendo éste tipo de producción un espacio inmejorable para su utilización.

  • Las personas productoras y consumidoras deben tener la posibilidad de elegir los alimentos que consumen y las plantas que cultivan. Demandamos transparencia en los métodos de selección utilizados para generar las variedades y la propiedad intelectual que gestiona su uso. Esta información debe constar obligatoriamente en el etiquetado.

Fuente: http://fundacionhuerquehue.cl

Fuente: http://fundacionhuerquehue.cl

 

Promotores de la Campaña

Red estatal de Semillas “Resembrando e Intercambiando” (Coordinadora estatal que aglutina a las siguientes entidades: Centro Zahoz (junto con sus entidades Red de Guardianes de Semillas y la Asociación para el Desarrollo y Estudio de la Agroecología) (Castilla León), CIFAES-Universidad Paulo Freire Tierra de Campos (Castilla León), Xarxa Catalana de Graners (Catalunya), Gaiadea – Les Refardes (Catalunya), Esporus – L´Era (Catalunya), Ecollavors (Catalunya), Triticatum (Catalunya), Llavors d´Ací (Pais Valencià), Asociación Albar (Pais Valencià), Associació de Varietats Locals de les Illes Balears (Illes Balears), Asociación APAEM – Banc de Llavors de Menorca (Illes Balears), Red de Semillas de La Rioja (La Rioja), Red Extremeña de Semillas (Extremadura), Red Canaria de Semillas (Canarias), Red de Semillas de Cantabria (Cantabria), Red de Semillas de La Palma (Canarias), Red de Semillas de Gran Canaria (Canarias), Rede Sementes Galega (Galiza), Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad” (Andalucía), Red de Semillas de Aragón (Aragón), Nafarroako Hazien Sarea – Red de Semillas de Navarra (Navarra), Red Murciana de Semillas (Región de Murcia), Red de Agroecología y Ecodesarrollo de la Región de Murcia (Región de Murcia), Biltar (Asturias) y Euskal Erico Hazien Sarea – Red de Semillas de Euskadi (Euskadi).

1 Son variedades originadas por un proceso de mejora que han practicado los agricultores y agricultoras a través de métodos tradicionales desde los orígenes de la agricultura hasta nuestros días. Gracias a este proceso continuo de mejora, estas variedades de cultivo están adaptadas a las actuales condiciones locales de clima y suelo y presentan resistencias frente a plagas, enfermedades y condiciones edafoclimáticas difíciles. Además permiten la autogestión de la producción, ya que agricultores y agricultoras ganan independencia y autonomía al poder seleccionar sus propias semillas e ir adaptándolas a sus necesidades, sin tener que comprarlas anualmente. Estas variedades están presentes en la cultura y gastronomía campesina y tradicional ya que desde hace miles de años forman parte de los hábitos de alimentación de los lugares donde se cultivan (RAS 2011a).

2 Son variedades de cultivo que aglutinan las variedades de dominio público, variedades locales / tradicionales y variedades comerciales descatalogadas, todas ellas de polinización abierta obtenidas a través de método de mejora convencional (RAS 2011a).

3 En el presente texto se recogerán las menciones “locales, antiguas, autóctonas, campesinas y del país”, para citar a las variedades tradicionales.

4 Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la producción y comercialización de los materiales de reproducción vegetal (Reglamento sobre materiales de reproducción vegetal). 06-05-2013. COM (2013) 262 final – 2013/0137 (COD). En línea: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:2013:0262:FIN:ES:PDF

 

 

 

¡Hemos participado en un documental!

Pablo amb la càmera

Durante los últimos meses que hemos pasado haciendo trabajo de campo, hemos estado a menudo detrás de la cámara. Sin embargo, recientemente también hemos tenido la oportnidad de cambiar nuestro rol, ya que también hemos participado junto a muchas otros expertos en un documental para el programa Latituds del Canal 33. El programa se titula “Dependencia o Soberanía Alimentaria

Aquí podéis encontrar un breve resumen del contenido:

“El sistema alimentario actual se basa en la producción intensiva para la exportación. Esto lleva a una creciente dependencia del mercado global, cada vez más concentrado en grandes empresas vinculadas al sector financiero. Otro sistema alimentario surge con el principio de la Soberanía Alimentaria. Plantea que son los pueblos los que tienen que decidir su modelo de alimentación, priorizando la calidad de los alimentos y los mercados de proximidad.

Así mismo surgen bancos de semillas locales que, sin ánimo de lucro, conservan variedades tradicionales, que a menudo no se encuentran en el mercado. Son semillas locales que los campesinos y campesinas pueden reproducir, a diferencia de lo que pasa con muchas semillas comerciales, y que por su diversidad genética están muy bién adaptadas al territorio. Mucho/as consideran que en el marco de la creciente degradación de los suelos y del clima, de aquí a unas décadas las semillas locales serán las que garantizarán la alimentación”

Y aquí podéis ver el documental (en catalán).

The challenge of categorising maize seeds and systems

If we are to transparently report on our research process (as we intend to do in this blog), we must say that we have been experiencing some difficulties with the framing of our task. With this entry, we aim to reflect on the process we have been going through to try and categorise the different seeds and systems we are investigating in this research project.

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Our first idea, presented in the funded project proposal, was to map and compare different models of agrifood systems, namely organic, conventional and GM. This initial approach made sense since it is a common distinction made between agricultural systems of production by both policy makers and publics. Since the regulation of GMOs typically uses what are labeled ‘conventional’ alternatives (i.e. chemically intensive, industrial models of agriculture) in comparisons of risk acceptability, while much of the social resistance to GMOs draws on organic farming models as the relevant comparator, we thought it was interesting and important to empirically consider and compare all three systems of production. However, we were also aware from the beginning that this distinction implied many difficulties, especially since in the realities of practice, these systems are often not as clearly separable as the theoretical categories imply. For example, in Spain, many farmers cultivate both conventional and GM maize at the same time. There are also significant differences between organic farms depending on whether they are large or small scale, as recognised in what the academic literature calls the ‘conventialisation of organic farming’ as it increasingly adopts mainstream models of large-scale production, globalised distribution and supermarket-based consumption.

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Furthermore, our early research has uncovered that in Spain, the maize seeds that are produced to be sown in commercial organic fields are not actually organic themselves. That is, they do not come from organic parental lines. They are seeds that are produced in a ‘conventional’ way. The difference is that before the ‘organic’ seeds are put into the packages to be sold to farmers, they are not treated with fungicides and insecticides, as conventional and GM seeds are (indicated by their bright pink or orange colour). The reason behind this is that in Spain, organic parental lines are not available and therefore, the Organic Farming Certification Scheme accepts untreated but conventionally produced seeds.

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Becomingly increasingly uneasy with the distinction we had originally adopted for our mapping exercise, and after many difficult discussions, we therefore decided to try shifting the criteria we were using in order to approach the different systems. We decided to try mapping different agrifood systems by following different types of seeds, namely GM seeds, hybrid seeds and traditional varieties.

After two months working with this new distinction, however, new difficulties have arisen. We are forced to recognize that in practice we are actually sliding between the two differential criteria (both the gm-conventional-organic system distinction and  the gm-hybrid-traditional seed distinction). This is because the former is, whether we like it or not, widely used among all the stakeholders we are engaging with while the latter is marginal and only found in very few nodes of the food web. Also, when referring to hybrids, there are significant differences between their use in conventional and organic models of production. We also met an organic farmer with a small family farm who was sowing both hybrid and traditional varieties. He was sympathetic towards and valued the traditional varieties, but was also very keen on the hybrids, because they performed well and helped him to get a living. So, in that case, we saw that both distinctions were relevant and complementary for the study. This means that the research is currently employing both frames, depending on the situation. How this challenge develops in the future, and how it influences the maps of different agrifood webs that we produce, remains to be seen and described in a later post.